Esta pieza circular en vitraux es una delicada síntesis de simetría, color y texturas, diseñada para capturar la esencia de la flor de cerezo, símbolo de la belleza efímera y la renovación.
Detalles de la Obra:
El Corazón de la Flor: Los cinco pétalos centrales están confeccionados con un cristal translúcido en tonos suaves y opalinos, que emulan la fragilidad y pureza de la flor natural. La textura del vidrio permite un juego de luces dinámico que cambia según el ángulo del sol.
El Contraste: La figura central se suspende sobre un fondo de un vibrante color rojo rubí profundo, que resalta las líneas de la flor y aporta fuerza visual y calidez a la composición.
Estructura y Acabado: Enmarcada por líneas de plomo meticulosamente trabajadas que forman círculos concéntricos, la obra equilibra la geometría perfecta con las formas orgánicas de la naturaleza.
Una pieza artesanal que combina la tradición del vitral con la serenidad oriental, pensada para transformar la luz y llenar de armonía cualquier espacio.