Afrontamos el apasionante desafío de restaurar un imponente ventanal de vitraux ubicado en una emblemática propiedad del barrio de Villa Urquiza. Con más de siete décadas de antigüedad, la pieza acusaba el inexorable paso del tiempo y el desgaste propio de su uso cotidiano.
El principal reto de este proyecto radicó en la recuperación de los módulos pintados sobre vidrio, los cuales presentaban roturas severas y pérdidas de piezas que comprometían el motivo central de la obra.
El Proceso de Restauración Artesanal
Para devolverle su integridad sin alterar su valor histórico y patrimonial, se llevó a cabo un minucioso trabajo por etapas:
Estudio y Recomposición del Diseño: Se analizaron los fragmentos remanentes para rescatar las líneas del diseño original, caracterizado por una delicada composición floral con guirnaldas, cintas ornamentales y un gran jarrón central de estilo clásico.
Pintura Tradicional sobre Vidrio (Grisalla): Los módulos rotos irrecuperables fueron replicados desde cero. Se seleccionaron vidrios con la textura y el soplado adecuados, para luego pasar al taller de pintura, donde se aplicaron grisallas y esmaltes horneados a alta temperatura. Este proceso garantiza que los sombreados, las nervaduras de las hojas y la sutileza de los pétalos de las rosas mantengan la misma impronta y opacidad que las piezas de hace 70 años.
Consolidación Estructural: Paralelamente, se trabajó en el reemplazo de los vidrios texturizados incoloros del fondo que estaban dañados, el ajuste de la red de plomo y el sellado perimetral para asegurar la estabilidad climática del ventanal.
El Resultado: Una obra que recupera no solo su resistencia estructural, sino también la magia de su iluminación original. Gracias a esta intervención, este magnífico testimonio del patrimonio arquitectónico de Villa Urquiza seguirá filtrando la luz y resguardando la historia de la casa por muchas generaciones más.